4 nov. 2015

A propósito del tiempo

Olvidémonos del tiempo, del que pasamos juntos y del que no, del que no pudimos y también del que no quisimos. Olvidémonos de ayer, de hoy y, si nos dejan, de mañana, que el calendario nos tiene esclavos. Olvidémonos del tiempo y bailemos sin música, soñemos despiertos, comamos por gula y no por hambre, busquemos lujuria en otros cuerpos y en el nuestro, borremos cuando toque y grabemos a fuego cuando no, caminemos bajo la lluvia y refugiémonos cuando salga el sol, riamos sin motivo y lloremos que dicen que es sano, gritemos y guardemos silencio cuando más tengamos que decir, miremos a los ojos, la boca y más adentro. Olvidémonos del tiempo porque sí, para no pensar y soñar más, para vivir lento, pero sin parar ni mirar atrás. Olvidémonos del tiempo y enamorémonos una, dos y tres veces, del que no nos conviene, del que sí y del que no nos quiere también. Olvidémonos del qué dirán, del saber estar, de lo que sí se puede y de lo que no porque no está bien, que nuestra piel decida con quien sí y con quien no, con quien nunca, para un rato o para siempre. Olvidémonos, sin olvidarnos de nada, y vivamos no como si fuera el último sino el primero. Olvidémonos del tiempo que no es cosa del mundo ni su reloj, sino nuestra.


En ésta entrada voy a dedicar un par de líneas a una persona para la que ya se me han quedado pequeñas las palabras. Ella lo sabe. Gracias por ser ese trocito de mí que más me gusta, por tu ayuda y apoyo, por existir y estar aquí.

Espero que os guste tanto o más que el anterior. Un beso!