16 nov. 2015

Personas, todos


Como una "lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación" define la RAE la guerra. Con poco más de una línea se ha decidido definir algo que esconde bajo su superficie una complejidad tal como la que guarda en sí el propio ser humano.  En una cuantas palabras han quedado reflejados el llanto de una madre, el miedo de un soldado, la espera de una novia, la resignación de un pueblo. Menos de un minuto se necesita para "entender" lo que a muchos lleva una vida comprender, aceptar, superar.

Más allá de las fronteras, las armas, las trincheras y más allá de una bandera, un idioma, una moneda. Personas. Detrás de un impoluto uniforme, de unas lustrosas botas y de una brillante insignia. Personas. Ni vencedores ni vencidos, sino culpables y víctimas, verdugos y sentenciados, jueces y juzgados. Todos.

Una guerra es, esquivando fechas y lugares, la más vil de las mentiras y la verdad más absoluta. Es miedo, valor, odio, amor, rencor, pasión, risas, lágrimas, despedidas, reencuentros, confusión, contradicción, injusticia, grandeza, pérdida, justicia, sangre, muerte... Es muerte para no morir. Personas.