18 nov. 2015

Una de besos, y de ti

Vamos a escribir una historia de besos. Con los que nos dimos, con los que no y con los que aún podemos darnos. Algunos de amargas despedidas y otros de esperados y desesperados reencuentros en una estación de tren o en el aeropuerto, en cualquier calle o callejuela ajenos a miradas indiscretas. Empapados bajo la lluvia, ardiendo bajo el radiante sol de agosto o enredados entre las sábanas de mi cama. Besos que nos damos en todo momento y besos que solo se nos permiten con la luz apagada, para leernos en braile. Uno, dos o tres, en las mejillas, la frente, la boca o el alma mismo, aquí o allá mientras sea en tus labios qué más da. Besos de película y de cuento infantil. Ansiosos, anhelantes, de pasión, entre lágrimas o sonoras carcajadas. Besos que lo dicen todo y otros que hace tiempo quedaron mudos. Besos para desayunar, para comer y, dejando a un lado las recomendaciones, también para cenar. Besos de todo tipo, tuyos.