2 may. 2016

Fue y será. 14 de abril.

Fue asesinada la libertad
y a golpe de cañón cayó
presa de la represión,
sin piedad.
“Huracanes de miedo”.
Se borraron las culpas,
dejó de tener cara el asesino.
Se acallaron los llantos de los vivos,
el recuerdo de los muertos,
su lucha.
Atrapado quedó,
entonces,
en la memoria de los que volvieron,
guardado en el cajón de los olvidos
el crimen.
No se cerraron heridas
ni se enterraron sus cuerpos.
La Amnistía valió,
dijeron,
para todo eso.
Pero no.